Misiones secretas

$200.00

Costo:
México 200 MXN
América 12 USD
Europa  11 €

Author: Otto Skorzeny
Categoría: Etiqueta: Product ID: 2630

Descripción

La figura de Otto Skorzeny se ha ganado un lugar de privilegio en la hsitoria militar. Así como se han difundido sus fabulosas hazañas, también se lo ha calificado como «el hombre más peligroso de Europa'».

Este oficial de la S.S., que tuvo la audacia de arrebatar a Mussolini de las propias manos de los italianos, narra con un estilo claro y ameno sus extraordinarias aventuras. Los esfuerzos de los hombres que fraguaron el ingenioso y audaz plan para llevar a cabo la «MISIÓN MUSSOLINI», nos parecen las fantasías de un novelista imaginativo. Si no tuviéramos la certeza de su realidad, nos resistiríamos a creer que ésta fuera una posibilidad practicable.

Esta operación no es más que un capítulo de los muchos que realizó Skorzeny. Durante su azarosa vida, intervino en cuanta misión peligrosa cabe imaginar, desde la organización de los comandos hasta el espionaje y el sabotaje detrás de las líneas enemigas.

Pero en ocasiones, como en ésta, la realidad es más fantástica que la imaginación. Pues probablemente no se haya escrito un libro de aventuras tan prodigiosas como las que aquí relata el Mayor Otto Skorzeny.

INTRODUCCIÓN

En diciembre de 1941, la fulminante ofensiva de los ejércitos alemanes se detiene bruscamente a pocos kilómetros de Moscú. La re sistencia encarnizada de las tropas rusas, ayudadas por un invierno excepcionalmente riguroso, para en seco el ímpetu de las divisiones del Reich que intentan primero, rabiosamente, mantenerse en las po siciones conquistadas, y después, obligadas a soltar su presa, retroce den en desorden. En ciertos sectores, la retirada de la Wehrmacht degenera en desbandada — es la huida, el desastre alocado, caótico, semejante en todos sus puntos a la derrota de los restos del ejército francés en el 1940. Perdida en la masa confusa de los regimientos diezmados y desmoralizados, una unidad de las S.S., bajo el mando del teniente Otto Skorzeny, intenta llegar con sus pertrechos a la po sición de repliegue que le ha sido asignada. El joven oficial contem pla con espanto el espectáculo alucinante que ofrece este ejército de rrotado. Por primera vez se siente invadido por una duda terrible, lancinante: ¿Alemania es realmente invencible.» ¿No se habrán sobrevalorado sus fuerzas? Skorzeny rechaza en vano estos pensamientos; ya no puede volver a encontrar el optimismo que, algunas semanas antes, le hubiera parecido tan natural.

Sin embargo, el Alto Mando alemán consigue muy pronto res tablecer, más o menos bien, un frente continuo capaz de resistir la ava lancha rusa. En cuanto a Skorzeny, que padece de violentos ataques renales, es enviado a Alemania y agregado, en calidad de ingeniero, a un depósito de los alrededores de Berlín. Los seis meses fríos y fas tidiosos que pasa vigilando la reparación de vehículos militares no contribuye mucho a mejorar su moral. Incluso los éxitos alcanza dos en el transcurso del verano del año  1942 por el ejército alemán que avanza hacia el Cáucaso, puesto que él no ha podido participar en estos combates, no le arrancan completamente de su melancólico desvarío.

Pero en enero de 1943 estalla, en un cielo ya cargado de amena zas, el trueno de la Conferencia de Casablanca. La decisión anglo sajona de continuar la guerra hasta la rendición sin condiciones, trans forma radicalmente el estado de espíritu de Skorzeny y de toda Ale mania. Mientras que en Francia esta fórmula es acogida con una sa tisfacción platónica por unos y con una indiferencia escéptica por otros — los que temen una paz coja —, en Alemania provoca una reacción que en realidad los jefes aliados no habían previsto; un endurecimien to inmediato de la voluntad de resistencia, un cierto furor desesperado. La propaganda de Goebbels se encarga de recordar a todo el mundo el origen de esta expresión. En efecto, fue empleada por primera vez durante la Guerra de Secesión por un general nordista, que la aclaró con estas palabras: «Si un cuervo tiene la idea peregrina de darse una pequeña vuelta por el país vencido, hará muy bien en llevarse provi siones.»

Para Skorzeny, como para todo «buen alemán», desde este mo mento no hay más que una alternativa: o la victoria o la destrucción total, irremediable, de Alemania. En adelante, los alemanes conside rarán todo intento de llegar a un acuerdo con los aliados como una negativa a sobrevivir y, por lo tanto, como un suicidio. Para ellos la suerte está echada; les será preciso vencer… o morir.

Este estado de espíritu explica, en parte al menos, el «fenómeno» Skorzeny. Es además en este momento que empieza la carrera del hombre que la Prensa americana ha calificado como «el más peligroso de Europa».

Información adicional

Peso 280 g
Autor

Otto Skorzeny

Paginas

205

Pasta

Blanda

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